Triangulo dramático de Karpman
relaciones TÓXICAS de pareja

El Triángulo dramático de Karpman: roles que perpetúan tus relaciones tóxicas

El Triángulo dramático de Karpman es un modelo de análisis de relaciones interpersonales conflictivas propuesto por Stephen Karpman en 1968, dentro del marco del Análisis transaccional (una teoría psicológica desarrollada por Eric Berne).

Este triángulo describe una dinámica tóxica o disfuncional que ocurre en muchos conflictos, donde las personas asumen inconscientemente uno de tres roles: víctima, perseguidor y salvador. 

– ¿Alguna vez has sentido que estás repitiendo patrones en tus relaciones de pareja? 

– ¿Siempre suelen ser relaciones en las que ha habido más sufrimiento que disfrute?  

– ¿Sientes que tienes que salvar a ese chico que te gusta de las drogas y te da pena la vida que ha tenido en su entorno familiar? 

– ¿A menudo responsabilizas a tu pareja de las cosas negativas o frustrantes que te suceden? 

– ¿De verdad sigues pensando que tu cometido es sacar de la “mierda” a alguien para que así se fije en ti, te necesite en su vida y te quiera? 

– ¿Hasta cuando vas a continuar culpabilizando al otro de tu situación estresante? 

– ¿Por qué te haces pequeñita y te hablas con desprecio para que tu pareja te mire y se haga cargo de tus problemas? 

Si te ves reflejada/o en alguna de estas preguntas, quizás es porque es un espejo donde tienes que mirarte más profundamente y ponerte a trabajar en ello. Es ahí donde tienes que comenzar a sanar ese rol tóxico que has aprendido a utilizar al vincularte con tus parejas y que te está fastidiando la vida. 

Los Tres Roles del Triángulo dramático de Karpman:

1. Rol de víctima

Este rol obedece a aquella persona que se ve a sí misma sufriendo o padeciendo una situación, pero no intenta resolverla, y se esfuerza por mantenerse en ese estado.

No lo hace conscientemente, de hecho a esta persona no le gustaría estar en “su pellejo” pero ha aprendido a vincularse y comunicarse de este modo con su pareja porque de esta forma piensa que va a ser escuchado, atendido, respetado y querido. Características del rol: 

– La persona se siente indefensa, oprimida, impotente o sin recursos. A menudo suelen tener historias de vida de abandono, abuso o rechazo. 

– Suele tener pensamientos automáticos como: “Pobre de mí”, “Nadie me entiende”, “Todo me pasa a mí”.

– Aunque parece la parte más débil de la relación, en realidad manipula para obtener compasión o evitar responsabilidad.

victima

2. Rol de perseguidor

Este rol obedece a aquella persona que mantiene una actitud de crítica, juicio y acusación hacia otros, a menudo utilizando la amenaza o castigo para ejercer control o poder.

El perseguidor busca sentirse superior y compensar su propia fragilidad emocional, proyectando sus frustraciones y emociones negativas en los demás. Características del rol: 

– Es crítico, controlador, acusador o autoritario.

– Piensa: “Todo es culpa tuya”, “Tú tienes un problema”.

– Puede usar la rabia, la rigidez o el desprecio para dominar o culpar.

acosador

3. Rol de salvador

Este rol obedece a aquella persona que tiene una necesidad compulsiva de ayudar a los demás, incluso cuando no se lo han pedido, a menudo a costa de sus propias necesidades y bienestar.

Puede parecer altruista pero esconde una fuerte necesidad de sentirse valioso y necesario. Características del rol: 

– Se presenta como el que ayuda o rescata, aunque no se lo pidan.

– Piensa: “Déjame ayudarte”, “Yo sé lo que necesitas”.

– Aunque parece noble, este rol también es disfuncional porque fomenta la dependencia de la víctima. A menudo este rol establece también relaciones de codependencia con sus parejas.

Karpman denomina a las interacciones entre los distintos roles: "juegos psicológicos"

Si te fijas bien, desde el patio de recreo en la infancia y adolescencia, todos estamos desempeñando roles: El que siempre está ahí para ayudarte y pasarte los apuntes, la acosadora que acusa a otra amiga frente a las demás de haber dicho algo que no ha dicho (para sentirse ella importante), el niño que a la mínima explota en llanto para ser escuchado…

Roles que a menudo también están predispuestos por el traje que nos ha sido dado (nuestro cuerpo): el chico gordito, la chica bajita, la chica demasiado alta, el chico afeminado, el chico “gafotas”, el chico guaperas, etc; y que marcan definitivamente nuestro comportamiento en la vida adulta. 

Los roles cumplen una función muy importante: sentirnos pertenecientes a un grupo social. Todos necesitamos sentirnos validados, queridos, que los demás nos acojan y reconozcan. Pertenecer a un grupo se convierte en una necesidad para poder socializar, como seres sociales que somos. 

Las personas comienzan a jugar estos roles o papeles, también llamados “juegos psicológicos” como forma de conseguir afecto de los demás. Aprendemos a jugar a estos roles desde la infancia, y van siendo moldeados por nuestros entornos más cercanos (familia, amigos, profesores, experiencias que nos suceden).

Los comportamientos que vamos teniendo en función de los roles que desempeñamos, van quedando reforzados con el tiempo y se perpetúan. Y como estamos diseñados para repetir aquellos comportamientos que nos son familiares, seguimos comportándonos de una u otra manera, muchas veces disfuncional, para lograr el afecto de los demás.

Veamos un ejemplo muy clarificador:

Una niña bajita sufre bullying a los 7 años en el colegio por parte de sus amigas. Empiezan a hacerla el vacío y a llamarla “enana” y “fea”, y se inventan mentiras para darle de lado. Poco a poco, estas niñas se van a apartando de ella haciéndole el vacío. Esta pobre niña pasa sola todos los recreos, no tiene ninguna amiga que quiera sentarse a su lado en clase y nunca es invitada para ir a los cumpleaños.

Se siente triste, sola, y comienza a creer que todo eso que la están diciendo es verdad. Comienza a tener la creencia de que, si es bajita no es merecedora de tener amigas, y que los demás nunca la van a querer. Comienza a creer que es lo peor del mundo por ser de menor estatura.

¿Consecuencias?

Esta niña comenzó a tener baja autoestima, problemas con la alimentación, dejó de relacionarse con los niños de su edad y siempre estaba sola. Su refugio eran los estudios, la escritura y sus padres. Su modo de relacionarse con la sociedad era desde la escasez, desde el silencio, desde la complacencia, desde la ansiedad y el vacío de amor propio más absoluto. 

Tuvo que vivir una adolescencia tardía, porque su cuerpo se desarrolló algo más tarde que las demás niñas de su edad. Y cuando se relacionaba con otros jóvenes, lo hacía desde una fobia social muy fuerte. Tuvo su primer novio a los 21 años, y su vínculo con él fue desde el rol de salvadora debido a que este chico tenía muchos problemas de autoestima, de adicciones y familiares; lo que le llevó a caer en una grave dependencia emocional que la deprimió mucho. 

El rol de salvadora, cumplía en su caso la función de hacerse necesaria para su pareja y con esto enmascaraba esa falta tan tan grande de autoestima que tenía. No tenía la consciencia despierta en aquel momento para saber que no había nadie ahí fuera a quien salvar; sino a sí misma. 

¿Cómo podemos salir del Triángulo dramático de Karpman?: la respuesta está en el "Triángulo del ganador"

Para abandonar el triágulo dramático de Karpman, debemos asumir nuevos roles. Roles más adaptativos que nos permitan relacionarnos desde la abundancia interior: autoestima, autoescucha, validación, autorespeto, límites propios, valores, autocompasión… 

Acey Choi en 1990 planteó un antídoto (dentro del marco del Ánalisis transaccional) para el Triángulo de Karpman que fue el Triángulo del ganador: Planteó nuevos roles que sustituirían a los antiguos planteados por Karpman.

1. Rol de ayudador empático

El ayudador se preocupa por los demás, pero acepta y respeta la capacidad de éstos para hacerse cargo de ellos mismos. No trata de interpretar las necesidades del otro, sino que entiende que son ellos los que tienen que pedir lo que necesitan.

2. Rol de vulnerable/responsable

La persona que desempeña este papel sabe que puede mostrarse vulnerable con los demás, y que además esto es adaptativo y sano; pero no se victimiza ni hace sentirse culpable al otro. En vez se preocuparse, se ocupa de resolver sus heridas. Y se permite pedir ayuda cuando le es necesario. 

3. Rol asertivo

A diferencia del rol del perseguidor, el rol asertivo se caracteriza por mostrar sus pensamientos y emociones con respeto, calma y asertividad. Defiende sus derechos teniendo el cuenta los de los demás. Sabe poner límites y mantiene una socialización basada en la igualdad; pues no se siente inferior ni superior al otro en ninguna circunstancia. 

¿Te ha parecido interesante este artículo sobre el Triángulo de Karpman?

Si algo de lo que has leído aquí te ha resonado, es porque necesitas profundizar.

Te recomiendo que identifiques qué rol o roles estás desempeñando en tu relación de pareja. Si esta relación está siendo disfuncional o tóxica, debes cambiar tu forma de relacionarte con tu figura de apego. Si no sabes la manera de hacerlo, déjame decirte que estoy aquí para ayudarte. Solo tienes que pedir una cita de psicoterapia conmigo. Tienes en modalidad individual o de pareja, si sientes que ambos tenéis que trabajar en ello. 

Muchas gracias por haber llegado hasta aquí y no olvides dejarme un comentario, pues eso me anima mucho a seguir escribiendo.

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