Trastorno Limite de la Personalidad
trastornos de la personalidad

Trastorno Límite de la Personalidad (TLP): qué es, síntomas y tratamiento psicológico

¿Qué es el TLP?: orígenes del término

Este trastorno, también llamado Borderline, es el trastorno de personalidad que más atención ha recibido por parte de clínicos e investigadores, habiendo sido categorizado como Trastorno Mental Grave junto a la Esquizofrenia o el Trastorno Bipolar. 

Este trastorno se engloba dentro del Cluster B de los trastornos de personalidad: “Dramáticos, emocionales o erráticos”; y se distingue por una marcada inestabilidad emocional. 

Adolf Stern (1938) fue uno de los primeros psiquiatras en hablar de una “organización borderline”. Él observó que había pacientes que no encajaban ni en los trastornos neuróticos ni en los psicóticos, y usó el término “borderline” (frontera) para describir ese grupo de personas que estaban en un “límite” entre ambos. 

Posteriormente, en los años 60 y 70, Otto Kernberg, psiquiatra y psicoanalista, profundizó en este tipo de pacientes. Kernberg desarrolló el concepto de “organización borderline de la personalidad” dentro de su teoría psicodinámica. Describió patrones específicos de identidad difusa, relaciones interpersonales caóticas y uso frecuente de mecanismos de defensa primitivos. 

El DSM-III (1980) fue el primer manual diagnóstico que incluyó el Trastorno Límite de la Personalidad como una categoría diagnóstica oficial dentro de los trastornos de personalidad, basándose en criterios clínicos observables.

¿Cuáles son sus síntomas?:

La persona con TLP se caracteriza por tener un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la afectividad; además de una notable impulsividad, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos. Algunos de sus síntomas son: 

– Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado. 

– Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por las alternancia entre los extremos de idealización y devaluación. 

– Alteración de la identidad: autoimagen y sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable. 

– Impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para sí mismo (ej. gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida). 

– Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento de automutilación. 

– Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (ej. episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días). 

– Sentimientos crónicos de vacío. 

– Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira. 

– Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves. 

TLP, factores de riesgo y comorbilidades

En estas personas se muestran cambios repentinos y dramáticos de la autoimagen, caracterizados por metas, valores y aspiraciones profesionales cambiantes.

Pueden experimentar modificaciones repentinas de las opiniones y proyectos profesionales, la identidad sexual, los valores y el tipo de amigos. Pueden mostrar un patrón en el que se boicotean a sí mismas cuando están a punto de alcanzar una meta (ej. abandonan la facultad justo antes de graduarse, rompen una buena relación, etc). 

Uno de los problemas más preocupantes asociados al TLP es el suicidio y el parasuicidio (conductas de autolesión sin intención de ocasionar la muerte). 

Los factores de riesgo para desencadenar este trastorno suelen ser genéticos y fisiológicos, ya que el TLP es cinco veces más frecuente entre los familiares biológicos de primer grado. También hay un mayor riesgo familiar de trastornos por consumo de sustancias, trastorno antisocial de la personalidad y trastornos depresivos o bipolares. 

Existe una alta comorbilidad del TLP con trastornos afectivos, trastornos de ansiedad, estrés, trauma y TOC, trastornos de la conducta alimentaria, abuso de sustancias,  Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y otros trastornos de la personalidad. 

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¿Por qué se desarrolla el Trastorno Límite de la Personalidad?

La adolescencia es un periodo crítico para su emergencia, relacionándolo con rasgos de impulsividad e inestabilidad emocional, y con factores ambientales como patrones de crianza disfuncionales, abuso sexual o físico, acontecimientos vitales estresantes y psicopatología materna, entre otros. 

El TLP no tiene una única causa, sino que suele surgir de la combinación de varios factores:

– Factores genéticos y neurobiológicos: puede existir una predisposición hereditaria y alteraciones en áreas cerebrales relacionadas con el control emocional.

– Experiencias traumáticas en la infancia: abusos, negligencia, abandono emocional o invalidación persistente.

– Relaciones de apego inseguras: falta de figuras de cuidado consistentes, entornos familiares disfuncionales o relaciones caóticas.

– Alta sensibilidad emocional innata: tendencia a sentir las emociones con más intensidad y dificultad para calmarlas.

¿Cualés son los tratamientos psicológicos para el TLP?

Aunque el TLP es un trastorno complejo, la psicoterapia ha demostrado ser altamente eficaz para su tratamiento. Con apoyo profesional, muchas personas logran una mejora significativa en sus síntomas, relaciones y calidad de vida. De entre las psicoterapias más eficaces encontramos: 

1. Terapia Dialéctico Conductual (DBT): 

Desarrollada por Marsha Linehan (psicóloga estadounidense). Es una de las terapias más recomendadas para el TLP. Esta terapia se centra en reducir las conductas e ideación suicidas, la inestabilidad afectiva y mejora la adherencia terapéutica. 

2. EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares): 

Muy útil para abordar traumas y heridas emocionales que están en la base del TLP. Ayuda a reprocesar recuerdos dolorosos de forma segura y adaptativa.

3. Terapia Basada en la Mentalización (MBT): 

Ayuda a mejorar la capacidad de comprender y regular las propias emociones y las de los demás, fortaleciendo la identidad y la estabilidad emocional.

4. Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): 

Se utiliza para trabajar distorsiones cognitivas, creencias irracionales y mejorar el control de impulsos.

Conclusiones del Trastorno Límite de la Personalidad

El Trastorno Límite de la Personalidad no te define, pero sí puede estar interfiriendo en cómo vives, te vinculas y te sientes contigo mismo/a. Con el acompañamiento psicológico adecuado, es posible estabilizar tus emociones, sanar heridas pasadas y construir una vida más plena.

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