Cuando la muerte llega sin avisar: claves para afrontar o superar una pérdida repentina
El pasado día 3 de julio de 2025, falleció el jugador de fútbol del Liverpool Diogo Jota (28 años) debido a un accidente de coche. Ha sido noticia mediática en toda la prensa internacional y ha dejado a la población consternada. Diogo acababa de casarse con su mujer Rute Cardoso a tan solo 11 días de su muerte con la que tenía 3 hijos en común.
Esta tragedia me ha hecho viajar a mi pasado. Yo también viví y aprendí a superar la muerte repentina de mi mejor amiga Miriam con la misma edad que Diogo. También se produjo por un accidente de tráfico hace ya casi 3 años, y fue devastador para toda su familia y amigos.
Cuando sucede algo tan terrible, lo primero que experimentamos en un shock inicial. Es como si todas nuestras emociones se paralizaran, y no pudiéramos movernos del sitio. El impacto es tan grande, que no sabemos cómo reaccionar.
Recordemos también el fallecimiento repentino del jugador de baloncesto Kobe Bryant acontecido en 2020 tras un accidente de helicóptero. Fallecieron él y su hija Gianna en el acto.


¿Cómo nos afecta a los demás?
Pareciera que cuando se trata de personas mediáticas, el shock impacta a la población de una manera distinta a cuando se pierde en primera persona a una persona querida. Mario Vaquerizo también perdió a su hermano de un momento a otro en un accidente de carretera.
Carmen Lomana quedó viuda cuando su marido se fue a trabajar en coche y nunca más regresó… etc..
Muchas personas reconocidas han sufrido este duro trance, pero poco se habla de las muchas personas de a pie que intentan superar o afrontar una muerte repentina.
Los psicólogos, bomberos, médicos y policías, estamos muy conscientes de esta realidad, porque escuchamos estas historias prácticamente cada día y somos los profesionales que estamos capacitados para acompañar en el duelo a las víctimas que estas tragedias dejan; sus familiares y amigos que se quedan con una traumática herida para siempre.
Para superar un duelo, no hay atajos. El duelo tiene que doler, el duelo se tiene que vivir, porque la emoción de tristeza cumple una función muy relevante en nuestro ADN humano: nos informa de que esa persona era importante para nosotros; si no, ¿cómo podríamos saber que amamos a alguien si no nos sintiéramos tristes cuando no está?, todo se entiende por sus opuestos.
Cuando la tristeza ya nos ha acompañado durante un tiempo, y hemos llorado todo lo necesario, llega la bendita aceptación.
Período de aceptación para superar o afrontar una muerte repentina
Aprendemos a aceptar que nuestra vida ha cambiado, que esa persona ya no está en este plano material, y la integramos en el libro de nuestra vida con amor, cariño, ternura, alegría, agradecimiento…
A veces, para llegar a la aceptación como fase final del duelo, nos rebelamos y no queremos aceptar la aceptación. Nuestra mente cree erróneamente que si nos aferramos a la tristeza, esa persona va a permanecer más tiempo con nosotros (ya en nuestra memoria), que si la dejamos ir.
Pero al fin y al cabo, siempre tenemos que dejar ir, soltar como forma de liberarles y de liberarnos a nosotros mismos.
Las pérdidas repentinas suelen ser más complicadas de elaborar porque no ha habido un duelo anticipado previo. Y como nadie nos prepara para la muerte en nuestra sociedad occidental, cuando ésta llega sin avisar, se convierte en un golpe más brusco.
En este artículo, quiero darte las claves que necesitas para afrontar la dura pérdida de tu ser querido cuando se ha marchado de forma repentina. Espero que puedas encontrar consuelo con ellas y puedan aportarte algo de claridad en este doloroso proceso:
7 Claves para gestionar una pérdida por muerte repentina:
1. Recuerda que el shock inicial es una reacción normal ante lo anormal:
Necesitamos validarnos el impacto emocional inicial. No tenemos que forzarnos a entender o aceptar de inmediato lo que ha pasado. Pensamientos del tipo “No estoy preparada para esto” y “No puede ser real” son señales normales ante una situación anormal y/o injusta. Significa que estás reaccionando de forma natural como un ser humano.
2. Date el permiso de sentir emociones intensas y contradictorias:
En una muerte repentina, es habitual sentir emociones intensas y mezcladas del tipo: rabia, tristeza, ansiedad, culpa, incredulidad… No tienes que censurarlas, aunque sean incómodas. Permítete sentirlas todas, expresarlas, vaciarte de todo ese torbellino emocional. A veces, se siente un vacío o desconexión emocional; también es normal y forma parte del proceso.
Cuando una comida nos sienta mal, y vomitamos, nos estamos limpiando ¿verdad?. En estas situaciones, ocurre lo mismo. Ante una noticia así, es sano “vomitar” figuradamente todo lo que sentimos dentro. No permitirse ventilar las emociones, hará que se repriman, se enquisten, se somaticen, y salgan por alguna otra parte o conducta problema mayor. Las adicciones y la depresión, son algunas de ellas.
3. Evita la autoexigencia; el duelo no tiene un calendario:
Las frases como “Debería estar mejor ya” o “No tengo derecho a sentirme así” pueden convertirse en un obstáculo. Veras, el duelo no sigue un cronograma lineal. Como hemos mencionado anteriormente, en una pérdida repentina el duelo puede ser más prolongado o complejo. También hay que tratar de evitar la comparación social, ya que puede generar culpa innecesaria. Simplemente estás haciéndolo lo mejor que puedes en una situación muy difícil.
4. Busca una red de apoyo y evita el aislamiento prolongado:
El aislamiento social puede agravar la tristeza. Aunque haya momentos en que la soledad sea necesaria, es fundamental mantener algún tipo de conexión con otras personas: familiares, amigos, grupos de duelo, actividades agradables… Sentir que una no está sola es un factor de protección clave.
5. Da espacio al recuerdo y al significado:
La integración del duelo no es “olvidar”, sino encontrar un lugar emocional para la persona fallecida en tu vida presente. Crea rituales simbólicos (enciende una vela, escríbele una carta, planta un árbol, haz un altar con sus fotos en casa…), recuerda momentos de diversión con esa persona, recuerda su personalidad, sus frases más míticas, realiza ese viaje que teníais pendiente o aquello que esa persona más quisiera hacer como forma de continuar su legado.
6. Acepta que la vida no volverá a ser igual, pero puede volver a tener sentido:
La frase “No se trata de superar la pérdida, sino de aprender a vivir con ella”, lo resume muy bien. Y si te fijas, así es. Nunca vamos a olvidar a esa persona, porque lo primero no queremos hacerlo. Nunca vamos a dejar de sentir tristeza, añoranza, vacío… cada vez que la recordemos, pero también podemos empezar a sentir alegría, agradecimiento y amor con el paso del tiempo. No solo vamos a pensar en el accidente o situación azarosa que se la llevó por delante, sino que con el tiempo (que también lo cura todo y amaina el dolor), vamos a poder recordarla de otra manera, no con tanto dolor.
La resiliencia es la capacidad que tenemos todos los seres humanos de adaptarnos a cualquier adversidad de la vida, simplemente por una cuestión de supervivencia. Nuestro cerebro no busca la felicidad, sino la supervivencia. Puedo decirte en primera persona como víctima que ha perdido a su mejor amiga de forma repentina, que la vida continúa, y volverá a tener sentido. Encontrarás de nuevo el sentido en las pequeñas cosas del día a día.
7. Consulta a un psicólogo especializado en duelo si el dolor se vuelve paralizante:
Si llevas semanas o meses sintiendo la incapacidad de realizar las tareas básicas de la vida cotidiana, experimentas sentimientos intensos de culpa, vacío, tristeza o desesperanza constantes, pensamientos de muerte o ideación suicida; son señales de que estás atravesando un duelo complicado en el que te recomiendo solicitar ayuda psicológica profesional.
El acompañamiento psicológico en estos casos ayuda a transformar el sufrimiento en una forma de crecimiento postraumático, poco a poco. No tienes que callarte lo que sientes, no tienes que pasarlo solo, no tienes que llorar sola… tu vida sigue siendo valiosa, sigue teniendo sentido, sigues teniendo una misión que realizar en este planeta a pesar de lo que te ha ocurrido.
Si sientes que soy yo la persona que te puede ayudar a atravesar esta oscuridad, no dudes en solicitar una cita de psicoterapia conmigo.
Comentario personal sobre como afrontar una muerte repentina
Quiero darte las gracias por haber leído este artículo. Quiero que sepas que te siento, y sé por lo que estás atravesando. Afrontar o superar una muerte repentina es muy doloroso, lo sé. Pero hay salida, siempre la hay, incluso en los momentos de más oscuridad.
Sigues teniendo motivos para creer en la vida, aunque ésta sea injusta, difícil, amarga y horrible en ocasiones…
Estoy segura de que tienes padres, hijos, nietos, pareja, mascotas, un trabajo, una casa, unos hobbies; tienes que vivir por todos ellos, por la persona que se ha marchado y por ti misma/o.



