Qué es el Yoga y qué beneficios psicológicos aporta
El Yoga se ha convertido en mucho más que una práctica física: hoy sabemos que tiene un impacto directo en nuestro bienestar psicológico.
Numerosos estudios científicos han demostrado que puede ser una herramienta complementaria en la promoción de la salud mental, ayudándonos a gestionar el estrés, mejorar el estado de ánimo y potenciar la resiliencia emocional.
En este artículo te cuento cuáles son los beneficios más destacados que la evidencia científica respalda, pero antes de eso, vamos a iniciarnos en este maravilloso viaje desde sus comienzos.
Este será el primero de una saga de artículos sobre el mundo del Yoga que tanto me apasiona pues me cambió la vida en 2018, y desde entonces, veo el mundo con otros ojos más amorosos, con un corazón más abierto y una mente más saludable y en paz.
Desde entonces, no he dejado de aprender y practicar, ya que es un mundo infinito que nunca acaba, desde entonces, he integrado esta herramienta tan poderosa en mi forma de hacer psicoterapia; ya que ahora utilizo un enfoque integrador que abraza la ciencia y la espiritualidad.
Los problemas de la vida cotidiana y el sufrimiento humano que ocasionan, no solo se solucionan solo con terapias cognitivo-conductuales, necesitamos más respuestas, y todas éstas te las da el Yoga.
¿Qué es el Yoga?
La palabra “Yoga” significa unión (en sánscrito).
El Yoga es una práctica milenaria de la India que sirve para establecer una conexión directa entre cuerpo, mente y espíritu. Los hindúes la practican con un objetivo espiritual, ya que la práctica te permite la unión con lo divino, alcanzar la autorrealización y tener más consciencia de Dios.
El Yoga no es religión, sino una filosofía de vida. Es un camino con diferentes senderos que llevan a un mismo lugar.

Los cuatro senderos principales:
Los cuatro senderos principales (llamados Margas) son diferentes prácticas de Yoga como:
1. Bhakti Yoga
El Yoga de la devoción y el amor a Dios.
Se basa en la entrega y destaca por el canto de mantras y la meditación con una japa mala (similar a un rosario de cuentas).
2. Karma Yoga
El de la acción desinteresada.
Propone vivir con consciencia y poner nuestras acciones al servicio de los demás, cultivando la humildad y reduciendo el ego.
3. Jnana Yoga
Se le conoce como el sendero del conocimiento y la sabiduría.
Centrado en el desarrollo de la autoindagación, la reflexión y la comprensión profunda de la realidad.
Basado en la práctica del “¿quién soy yo?” (autoindagación), para diferenciar lo que es esencial (el ser) de lo que es pasajero (el cuerpo, la mente, las emociones). Busca trascender la ignorancia (avidya) y alcanzar claridad, paz y sabiduría interior fuera de las cadenas del ego.
Desde la psicología, el Jnana Yoga se puede interpretar como un camino de autoconocimiento y cuestionamiento de creencias, similar a un proceso terapéutico en el que la persona aprende a observar sus pensamientos y a no identificarse completamente con ellos.
4. Raja Yoga
Considerado el “Yoga real”. Pone el foco en la meditación, la concentración y el autocontrol de la mente.
Es la vía de la introspección y el silencio mental mediante la disciplina, el control de la mente, el cuerpo y los sentidos.
Está basado en las ocho ramas del Yoga descritas por Patanjali en “Los Yoga sutras” que veremos en el siguiente artículo de la saga.
Otros senderos o estilos de Yoga:
1. Hatha Yoga
El más conocido en Occidente. Se centra en las posturas (ásanas), la respiración (pranayama) y la relajación.
Es ideal para quienes buscan beneficios físicos y psicológicos a través de la práctica corporal.
2. Ashtanga Yoga
Una práctica dinámica y exigente, en la que se siguen series de posturas fijas unidas por la respiración.
Ayuda a mejorar la fuerza, la resistencia y la disciplina mental.
3. Yoga Nidra
También llamado “el yoga del sueño consciente”.
A través de una relajación guiada profunda, induce un estado entre la vigilia y el sueño que facilita la gestión del estrés y la ansiedad.
4. Power Yoga
Se centra en el desarrollo de fuerza, flexibilidad y resistencia física a través de secuencias de movimientos fluidos y energéticos.
Es una adaptación más contemporánea y vigorosa, derivada del Ashtanga Vinyasa Yoga.
Favorece el entrenamiento físico, la energía y la concentración.
5. Vyniasa Yoga
Se caracteriza por unir la respiración con el movimiento, enlazando posturas de manera fluida.
Es un estilo creativo que potencia la flexibilidad, la atención plena y la conexión con el momento presente.
6. Hot Yoga
Es un estilo moderno que se practica en una sala climatizada a alta temperatura (entre 35 °C y 42 °C, con humedad controlada).
Se realizan secuencias de posturas físicas (ásanas) de manera intensa y sostenida.
La temperatura elevada favorece la sudoración, lo que ayuda a la eliminación de toxinas y a aumentar la flexibilidad muscular.
Exige una gran resistencia física y concentración mental.
*Precaución: no está recomendado para todas las personas (especialmente con problemas cardiovasculares, tensión baja o embarazo).
Es fundamental hidratarse bien y escuchar las señales del cuerpo.
7. Kundalini Yoga
Busca despertar y canalizar la energía vital (kundalini), representada simbólicamente como una serpiente enroscada en la base de la columna vertebral.
Sirve para alcanzar estados de consciencia más elevados. Se centra en mover la energía a través de los diferentes chakras o centros energéticos del cuerpo, promoviendo equilibrio y vitalidad.
Las sesiones suelen ser dinámicas e intensas, con secuencias llamadas kriyas que trabajan tanto el cuerpo como la mente. Incluye técnicas de posturas, respiración, canto de mantras y meditación.
Beneficios psicológicos del Yoga
De entre los muchos beneficios que aporta esta gran filosofía, te voy a compartir los siete más relevantes que impactan de una forma muy positiva en nuestra salud mental; y por tanto, aportan beneficios terapéuticos a nivel psicológico.
Veamos cuales son:

1. Reducción del estrés
La práctica de esta filosofía disminuye los niveles de cortisol (hormona del estrés), y activa el sistema nervioso parasimpático (el de la relajación).
Esto favorece una sensación de calma, relajación y equilibrio, especialmente útil en nuestra vida cotidiana marcada por el ritmo acelerado y las exigencias externas.
2. Mejora el estado de ánimo y la ansiedad
Favorece la liberación de neurotransmisores como serotonina y endorfinas, relacionados con el bienestar; ayudándonos a sentir emociones positivas como la alegría y la gratitud.
Además, al integrar respiración y movimiento, ayuda a disminuir la activación fisiológica propia de la ansiedad, ofreciendo un estado de serenidad y conexión interior.
3. Gestión del estrés postraumático
Diversos estudios han demostrado que el Yoga Sensible al Trauma puede ser una herramienta complementaria a la psicología para personas que han vivido experiencias traumáticas.
El trabajo con la respiración y la conciencia corporal ayuda a regular el sistema nervioso, mejorar la sensación de seguridad y reconectar con el propio cuerpo de una manera respetuosa.
4. Incremento de la atención y la concentración
Estos ejercicios integran respiración, movimiento y meditación, lo que estimula áreas del cerebro relacionadas con la atención sostenida y la memoria de trabajo.
Con la práctica, se fortalece la capacidad de enfocar la mente en el presente, reduciendo la dispersión mental y mejorando el rendimiento en actividades que requieren concentración.
5. Reducción del dolor crónico
Algunos estudios señalan que puede disminuir la percepción del dolor crónico al mejorar la postura, relajar la tensión muscular y, sobre todo, al influir en la relación que la persona establece con su propio dolor.
Al igual que lo anterior, esto también conlleva una mayor calidad de vida y un mejor afrontamiento de la enfermedad.
6. Regulación emocional
Fomenta la autoobservación y enseña a identificar cómo se manifiestan las emociones en el cuerpo.
Al aprender a respirar y a moverse con consciencia, se favorece una mejor gestión de emociones intensas como la ira, la tristeza o la ansiedad.
7. Mayor resiliencia y autoconocimiento
La práctica constante fortalece la capacidad de afrontar las dificultades de la vida con más serenidad y flexibilidad.
Además, potencia la conexión con uno mismo, favoreciendo el autoconocimiento, la aceptación personal y el desarrollo de una autoestima más sólida.
Conclusiones
En conclusión, practicarlo no solo transforma el cuerpo, también abre la puerta a un mayor equilibrio emocional y mental.
Integrar sus herramientas en psicoterapia nos permite trabajar de una forma más profunda, uniendo ciencia y espiritualidad consciente para afrontar el estrés, la ansiedad o los desafíos de la vida moderna.
Si sientes que ha llegado el momento de cuidarte desde un enfoque integral, te invito a reservar una sesión conmigo.
Juntos podremos aplicar técnicas psicológicas y recursos del Yoga para que encuentres calma, fortaleza y claridad en tu camino.
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Una publicación compartida de Laura Avís | Centro de Psicología 📞659115555 (@lauraavispsicologia)



