Aceptar migajas emocionales no es una casualidad, es un patrón que se puede entender y transformar. Y cuanto antes lo hagas, antes saldrás de ese ciclo de ilusión, ansiedad y frustración que tanto desgaste genera.
Te pregunto algo importante: si este hombre o esta mujer fueran un restaurante, ¿volverías a comer ahí?.
Un restaurante que te sirve a medias, que te atiende cuando quiere, que te promete el plato que deseas pero nunca te lo trae completo, que te hace esperar horas sin explicación…, ese restaurante es de pésima calidad, pero, y entonces, ¿por qué sigues sentándote a su mesa?
En el amor, igual que en la vida, no se trata de aguantar ni de esperar a que el otro cambie. Se trata de elegirte, de levantarte de donde no te están dando lo que necesitas y empezar a construir relaciones donde haya coherencia, presencia y reciprocidad.
Además, muchas veces, cuando dejas de esperar, cuando recuperas tu poder y te centras en ti; esas personas vuelven y cambian su comportamiento. Sienten que tu energía no vibra desde la necesidad, sino desde la elección.
Y si no vuelven, es porque no son las personas que merecen estar en tu camino. Eso sí, nunca hay que utilizar la distancia emocional como estrategia para que te elijan, sino como forma de autocuidado.
Y si sientes que, aunque lo entiendes, no consigues salir de este tipo de dinámicas por ti misma, no tienes que hacerlo sola. En terapia podemos trabajar en profundidad qué hay detrás de este patrón, ayudarte a fortalecer tu autoestima y acompañarte a construir vínculos más sanos y satisfactorios.
Si te has sentido identificada con este artículo, puedes escribirme para agendar una sesión de psicoterapia. Estaré encantada de acompañarte en este proceso.
Un abrazo.
Laura.