1. Ten una conversación honesta con esa persona: coméntale previamente que vas a reducir el contacto por mensajes, porque necesitas cuidar de ti. Hazle saber que te importa y que no vas a dejar de tener amistad con él, pero de una forma más relajada.
2. Saber que no hay culpables: tanto esa persona como tú, lo estáis haciendo lo mejor que podéis y sabéis en base al nivel de consciencia en el que os encontráis actualmente.
Que no se encuentre ahora en disponibilidad emocional para sostener una relación de pareja con un claro compromiso, no significa que esté siendo cruel, ni mala persona, ni que no esté interesado/a en seguir conociéndote. Solo que no puede darte en estos momentos lo que tú le estás pidiendo.
3. No tienes que hacer nada para que te elija: a veces pensamos que no estamos haciendo todo para que ellos den el paso para comprometerse. Y comienza a activarse el apego ansioso que hace que agobiamos a la otra persona y la alejemos más.
En ese mientras tanto, en esa espera, desesperamos y comenzamos a sufrir, a esperar cada vez más gestos de cariño que no llegan. Es por eso que tienes que saber que no tienes que hacer nada más para que te quiera. Si está dispuesto a ser, confía.
4. No te quedes esperando, vive tu vida: si necesita tiempo, dale todo el del mundo, pero no te quedes esperando ni alimentes la expectativa. Nadie debería dejar su vida en pausa por otra persona.
Sigue haciendo tus planes, sigue conociendo a otras amistades, centrate en tu autocuidado, en tus proyectos laborales, en seguir creciendo. Pero no esperes.
5. Si esta persona es importante para ti, elige reestructurar la dinámica de la relación para no perderte a ti misma (como una forma de poner un límite sano): como un verdadero acto de autoestima, te recomendaría poner foco ahora en ti misma. Volver a ti.
Cuando la vida nos muestra esta experiencia espejo de alguien que no está disponible para nosotras y no puede darnos lo que nosotras merecemos, generándonos esto además ansiedad, es porque no nos estamos ocupando de nuestro amor propio. Estamos esperando que alguien llene ese lugar, que solo nos pertenece a nosotras llenar.
En este punto, si se trata de una persona importante y especial para ti, en lugar de quedarte esperando, conformarte con migajas o tener un sistema de apego ansioso activado esperando sus mensajes o sus pequeñas señales de amor en medio de la ambigüedad; te diría que eligieras tu paz por encima de todo. ¿Y qué es tu paz?.
Cómo recolocar el vínculo: del apego ansioso a la paz mental
A veces tu paz pasa por recolocar a la persona donde tiene que estar. Bajarle unos puntos a la idealización y comenzar a bajar la intensidad del vínculo, por ejemplo haciendo estas conductas:
– No escribirle o no hablar con él todos los días. Espaciar el tiempo de comunicación. No eres la incondicional que siempre está disponible
– No quedar con todos los fines de semana. Que tu vida no gire en torno a él. Tienes que hacer otros planes con otros familiares, amigos, conocer gente nueva
– Mantener una conversación más superficial, en tono de humor, compartir hobbies, curiosidades
– Te recomiendo no tener actos de intimidad sexual con esa persona mientras haya ambigüedad
– Déjale que él tome la iniciativa para proponerte planes
– Crea espacio para poner foco en tí y al mismo tiempo permites que la otra persona (si quiere) te eche de menos, pero este no es el objetivo. El objetivo es que pienses en ti. No construyas tu vida alrededor de su proceso
– Decides elegir un vínculo desde la calma y no desde el miedo a perderlo
– En la distancia se revelan las cosas: cuando baja la intensidad del contacto, suelen pasar tres cosas posibles. El vínculo se diluye, se transforma en amistad real o la otra persona da un paso claro. Solo podemos verlo cuando creamos espacio
Al principio, al recolocar la dinámica de la relación, vas a sentir ansiedad; pero te aseguro que en una semana vas a notar cambios positivos y te vas a sentir mucho mejor contigo misma.
El apego se va a regular, vas a poder salir del posible rol de salvadora, el vínculo si es real no va a desaparecer por no hablar todos los días, y sobre todo, vas a poder recuperar tu centro y no vivir a la espera de si la otra persona te elige o no. Eso ya lo haces tú contigo misma: TE ELIGES TÚ.